Una vez descargado del reactor nuclear, el combustible gastado debe permanecer almacenado en piscinas, para su enfriamiento.
La elección del agua como almacén inmediato se debe a su alto coeficiente de transmisión del calor, sus buenas propiedades como blindaje, su transparencia, su manejabilidad y su bajo coste.
Las piscinas de las centrales nucleares suelen ser de hormigón armado, internamente revestido con acero inoxidable. Son estructuras resistentes a terremotos de seguridad y generalmente presentan forma rectangular.
Su profundidad se sitúa entre los 10 y los 13 metros para asegurar que las barras de combustible, que miden hasta unos 4,5 metros y que se colocan verticalmente, son cubiertas por varios metros de agua (requisito necesario para garantizar el blindaje).
Además, cuentan también con:
Todas las centrales nucleares españolas han cambiado los bastidores de sus piscinas, retrasando la saturación de las mismas y dando tiempo para la toma de decisiones sobre el almacenamiento temporal en seco del combustible gastado en España.
Características del almacenamiento en piscinas
Última actualización el 01/07/2009
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