En el campo de la clausura de instalaciones nucleares, España se encuentra en una posición muy destacada dentro del panorama internacional, ya que además de la clausura de fábricas de concentrados de uranio (Andújar y La Haba) y la rehabilitación de antiguas minas de uranio, ha realizado el desmantelamiento de la central nuclear Vandellós I, hasta el nivel II.
El proyecto de desmantelamiento de esta central nuclear ha permitido liberar en una primera fase gran parte del emplazamiento (Nivel 2). Tras un período de espera de unos 25 años, que permita una reducción significativa de los niveles radiológicos, se abordará en condiciones más favorables el desmantelamiento de las partes remanentes, básicamente la estructura de hormigón o edificio que alberga el reactor (Nivel 3).
Para el resto de las centrales nucleares españolas actualmente en funcionamiento, a efectos de cálculo y planificación, se considera la alternativa de desmantelamiento total (Nivel 3), a iniciar unos tres años después de la parada definitiva de los reactores, una vez evacuado el combustible gastado de la piscina y los residuos radiactivos de baja y media actividad procedentes de operación.
La central de Zorita terminó su vida operativa en abril de 2006. Su desmantelamiento está previsto que se inicie en 2009. Respecto a la central nuclear de Santa María de Garoña, y según Orden Ministerial, la fecha de cese definitivo de explotación es el 6 de julio de 2013.
De acuerdo con la hipótesis de 40 años de vida útil prevista en el VI Plan General de Residuos Radiactivos (VI PGRR), igualmente a efectos de cálculo y planificación, no será necesario acometer el desmantelamiento del resto de las centrales en un futuro próximo. Entretanto, se realizarán estudios y trabajos de investigación específicos tendentes a la mejora de los procesos y técnicas de desmantelamiento, siendo de gran interés a este respecto la experiencia adquirida en la central de Vandellós I.
Sólo los países con recursos tecnológicos y capacidad para acometer adecuadamente la gestión de los residuos de baja y media actividad, y la gestión, al menos temporal, de su combustible gastado, están en disposición de abordar con garantías el desmantelamiento de sus centrales nucleares.

XHTML