Residuo radiactivo es cualquier material o producto de desecho para el que no está previsto ningún uso, que contiene o está contaminado por radionucleidos en concentraciones o niveles de actividad superiores a los establecidos por las autoridades competentes.
Básicamente existen dos tipos de residuos radiactivos: Los de baja y media radiactividad, con una vida radiactiva en el entorno de unas pocas decenas de años; y los de alta actividad, que tienen mayor radiactividad y una vida media de miles de años.
La gestión segura de cada uno de estos tipos presenta problemáticas que requieren soluciones diferentes. La gestión de los residuos radiactivos plantea desarrollos semejantes en todos los países que los generan y la comunidad científica dispone ya de los conocimientos suficientes como para dar por solucionados la gran mayoría de ellos.
Los residuos de baja y media actividad, tienen un origen diverso. Básicamente, se producen en las centrales nucleares, en hospitales, en centros de investigación y en instalaciones industriales que utilizan fuentes radiactivas, y suponen, aproximadamente, el 95% de volumen total de los residuos radiactivos que se generan.
Se trata de líquidos inmovilizados en cemento; herramientas y materiales de operación utilizados en determinadas zonas de las centrales nucleares; jeringuillas, guantes y material médico diverso empleado en las unidades de medicina nuclear de hospitales; y otros materiales residuales contaminados procedentes de ensayos en laboratorios de investigación.
Una parte importante de los residuos de baja y media actividad la constituyen los residuos de muy baja actividad, que son aquellos materiales cuyo contenido radiactivo no supera entre 1 y 100 bequerelios por gramo. (Ver dossier específico de la gestión de residuos de muy baja actividad).
Los residuos de alta actividad representan el 5% del volumen total de los residuos radiactivos. Mientras no se decida su transformación química y/o nuclear, los residuos de alta actividad están constituidos, fundamentalmente, por el combustible gastado de las centrales nucleares. Físicamente estos combustibles son un conjunto de barras metálicas de aproximadamente 4 metros de longitud que contienen pastillas cerámicas de óxido de uranio irradiado, que emiten calor y que se almacenan inicialmente en piscinas construidas para ese fin dentro de las propias centrales nucleares.

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