Los residuos de alta actividad son, básicamente, el combustible gastado de las centrales nucleares. Estos residuos representan un 5 % del total de residuos radiactivos, y cada año se generan en España 160 toneladas de estos materiales.
En relación a la gestión del combustible nuclear gastado y residuos de alta actividad, cabe señalar, en primer lugar, que existen dos etapas claramente diferenciadas en el tiempo: una etapa de gestión temporal, para la cual existen tecnologías ya disponibles, licenciadas y con una experiencia operativa contrastada de varias décadas en el mundo, y una etapa de gestión final que se encuentra en la actualidad en fase de investigación.
La complejidad de las soluciones finales para este tipo de residuos de alta actividad y larga vida, tanto desde el punto de vista científico como de aceptación social, ha retrasado considerablemente los procesos de toma de decisiones en los programas de los países más avanzados y ha enfatizado la necesidad de disponer de instalaciones para almacenamiento temporal seguras y fiables para largos periodos de tiempo.
Incluso aquellos programas que han optado como solución final de gestión por el confinamiento geológico profundo, han decidido que éste sea recuperable y reversible durante varios centenares de años.
En España se optó inicialmente, en los años 70, por reprocesar en el extranjero el combustible gastado de las centrales de primera generación (Vandellós I, José Cabrera y Sta. Mª de Garoña). Esta práctica se interrumpió en 1982, salvo para la primera de estas centrales, que dejó de operar en 1989 y cuyo combustible por razones técnicas hubo de reprocesarse en su totalidad.
Como consecuencia de los compromisos derivados de los diferentes contratos de reprocesado, deberán retornar a España diversos residuos de media y alta actividad resultantes del reprocesado del combustible de la C.N. Vandellós I.
En el primer caso, los compromisos contractuales contemplan que deben volver a España entre los años 2010 y 2015, existiendo fuertes penalizaciones económicas si el primer transporte no tiene lugar antes del 31 de diciembre de 2010.
Salvo las excepciones citadas anteriormente, todo el combustible gastado de las centrales de agua ligera que se ha generado en el parque nuclear español se viene almacenando en las piscinas de las correspondientes centrales.
Ante la saturación prevista de la capacidad de éstas, a lo largo de la década de los noventa se acometió la progresiva sustitución de los bastidores originales por otros más compactos, lo que ha permitido, en la mayoría de los casos, diferir notablemente en el tiempo la necesidad de dotar al sistema español de una capacidad de almacenamiento adicional a la de las propias piscinas.
Un caso singular es el de la C.N. Trillo en la que, pese a sustituir también sus bastidores y por características del diseño de la central agotaba su capacidad de almacenamiento en 2003, construyéndose un almacén de contenedores metálicos en el propio emplazamiento.
| HASTA 31/12/05 | DESDE 01/01/06 | TOTALES | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| CONCEPTO | PWR | BWR | PWR | BWR | PWR | BWR |
| Nº de Elementos | 5.556 | 4.708 | 5.755 | 3.552 | 11.311 | 8.260 |
| Elementos TOTALES | 10.264 | 9.307 | 19.571 | |||
| tU Combustible Gastado | 2.508 | 862 | 2.649 | 655 | 5.263 | 1.517 |
| tU TOTALES | 3.370 | 3.304 | 6.674 | |||
| tU CENTRAL NUCLEAR | tU PWR HASTA 31/12/05 | PREVISIÓN |
|---|---|---|
| tU C.N. Cofrentes | 551 | Saturación piscina prevista en 2013 |
| tU C.N. Sta. María de Garoña | 311 | Piscina suficiente para los años operación |
| tU C.N. Almaraz 1 | 465 | Saturación piscina prevista en 2020 |
| tU C.N. Almaraz 2 | 432 | Saturación piscina prevista en 2022 |
| tU C.N. Ascó 1 | 417 | Saturación piscina prevista en 2013 |
| tU C.N. Ascó 2 | 408 | Saturación piscina prevista en 2014 |
| tU C.N. José Cabrera | 82 | Piscina suficiente hasta fin operación |
| tU C.N. Trillo | 344 | Piscina saturada en 2003 |
| tU C.N. Vandellós 2 | 360 | Saturación piscina prevista en 2021 |
En los próximos años será necesario disponer de capacidad de almacenamiento temporal complementaria suficiente, convergiendo la mayor parte de estas necesidades en el entorno del periodo 2010-2013.
En particular, cabe señalar las necesidades para:
- Los residuos de alta e intermedia actividad provenientes del reprocesado del combustible gastado de la C.N. Vandellós I y que según contrato deben comenzar a retornar a España antes del 31 de diciembre de 2010.
- Los materiales energéticos del reprocesado del combustible gastado de la C.N. Sta. Mª de Garoña, que se encuentran almacenados en el Reino Unido.
- Diversos residuos del desmantelamiento de la C.N. José Cabrera que se generarán a partir de 2009, una vez que se haya evacuado el combustible gastado de la piscina.
- Pequeños volúmenes de residuos generados fuera de las instalaciones o de las actividades del ciclo del combustible nuclear (medicina, industria, etc.) y los que pudieran haberse generado en situaciones o actividades no reglamentadas.
-La totalidad de la producción de combustible gastado de la C.N. de José Cabrera para permitir su desmantelamiento.
- Las descargas periódicas de varias centrales (AscóI, Ascó II, Cofrentes) a partir de la saturación de sus respectivas piscinas.
En este contexto, es necesario dar al almacenamiento del combustible gastado de las centrales nucleares españolas y al de otros residuos radiactivos de alta actividad una solución estable, fiable y segura que nos permita atender las necesidades actuales, dando un margen amplio de tiempo para adoptar las medidas definitivas.
Enresa considera que un único Almacén Temporal Centralizado (ATC), debe ser la solución a la situación anteriormente planteada, en línea con la Resolución 9ª de la Comisión de Industria del Congreso de los Diputados de diciembre de 2004, con motivo de la Ponencia especial que estudiaba el Informe Anual del CSN.
Dicha resolución, que contó con el acuerdo de todos los grupos parlamentarios, dice textualmente: "Se insta al Gobierno a que, en colaboración con ENRESA, desarrolle los criterios necesarios para llevar a cabo en España la instalación de un Almacenamiento Temporal Centralizado (ATC) de combustible gastado en consonancia con el Plan Nacional de Residuos y a que se impulse el desarrollo de su colaboración en la investigación de la partición y transmutación de elementos radiactivos de larga vida y alta actividad".
Por ello el proyecto de un ATC se ha convertido en el principal objetivo estratégico de ENRESA.
Ahora bien, desde hace años se viene trabajando en nuevas tecnologías para el tratamiento de los residuos de alta actividad. Estas tecnologías consisten en la separación y transmutación, cuyo objetivo es convertir, mediante reacciones nucleares, los residuos de larga vida en sustancias de menor actividad y duración.
Recientemente, con el desarrollo alcanzado por la tecnología nuclear, ha vuelto a manifestarse un renovado interés en reanalizar su viabilidad, principalmente en EE.UU., la Unión Europea y Japón. Nuevos descubrimientos tecnológicos, como la mejora de los aceleradores, permiten concebir algunos dispositivos que podrían mejorar el rendimiento de transmutación.
La capacidad de almacenamiento en las piscinas de las centrales es limitada. Cuando ya no es posible aumentar más esta capacidad normalmente se recurre a tecnologías de almacenamiento en seco en las que se transfiere el combustible gastado de las piscinas a un sistema, normalmente modular, del tipo contenedores, nichos de hormigón o bóvedas.
El almacén temporal centralizado es una solución rigurosa que no encierra ningún problema de concepto al estar basado en tecnologías ciertas, fiables y verificadas.
El ATC es una instalación de tipo industrial de la que existen actualmente referencias en explotación en distintos países del mundo tales como Bélgica, Francia, Holanda, Suiza, Suecia, Reino Unido, etc., y para cuyo emplazamiento no se requieren características especialmente particulares.
Esta instalación permite abordar en óptimas condiciones y de modo unificado la gestión para todo el combustible gastado y los residuos de alta actividad, al tiempo que se independiza la gestión temporal de la definitiva, dando el tiempo para la toma de decisiones sobre su gestión final.
Un ATC reduce el número de instalaciones de almacenamiento de este tipo de residuos a una sola y, consecuentemente, el de emplazamientos nucleares dispersos por la geografía española, lo que facilita enormemente las medidas de protección física y seguridad.
Además, dota al sistema de gestión español de capacidad de maniobra ante posibles imprevistos, como la necesidad de desmantelamiento anticipado de alguna central y permite liberar para otros usos, sin restricciones, los emplazamientos de las centrales nucleares clausuradas.
Desde un punto de vista económico, un ATC es claramente ventajoso frente a la opción de almacenamiento en el emplazamiento de cada una de las centrales nucleares, en un factor aproximado de 2 a 3, y simplifica la gestión de los residuos.
Un ATC constituye en si mismo un centro tecnológico en el que se abordan actividades de investigación básica y aplicada, asociadas con las distintas etapas de la gestión del combustible gastado y los residuos de alta actividad que irían acompañadas de otras actuaciones puntuales en áreas medioambientales.

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